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sábado, 22 junio, 2024

«Un señor con cara triste me daba caramelos y me quería tocar»

Todo comenzó la semana pasada, cuando un papá notó que su hijo, que asiste al Jardín de Infantes 907 de San Antonio de Padua, tenía irritada la zona genital. Se puso a conversar con él y el niño le contó que la maestra le daba besos, que lo tocaba, pero una frase le dio escalofríos por la espalda. Fue cuando el chico le contó qué pasaba cuando iba a la zona de los fondos del colegio: “Un señor con cara triste me daba caramelos y me quería tocar”.

La misma sensación de alarma sacudió a los investigadores consultados por Infobae no bien escucharon el relato de ese padre. Una semana después, la causa acumula siete denuncias en la UFI N°5 de Morón, a cargo del fiscal Claudio Oviedo, y 17 declaraciones de padres de alumnos de 4 y 5 años de ese establecimiento educativo de la zona Oeste del Conurbano bonaerense.

“No todos, de esos 17 que declararon, fueron víctimas. Hay papás a los que sus hijos les contaron que vieron esos comportamientos”, explican las fuentes del caso consultadas por este medio.

En la mira de la Justicia hay dos maestras y un hombre que aún no ha sido identificado. Todavía no fueron notificados los sospechosos y el expediente tampoco tiene definido el delito, ya que el abanico de posibilidades, en base a los testimonios recibidos, abarca desde el abuso sexual simple hasta la corrupción de menores.

Para acortar la carátula de la causa serán clave las 17 Cámara Gesell que pidió el fiscal Oviedo para cada uno de los chicos cuyos padres declararon en el marco de la investigación. “En líneas generales, hablan de un disfraz del Sapo Pepe, tocamientos y besos en la boca”, detallaron.

Tras dos días de protestas de familiares frente al establecimiento y de que el martes se registraran destrozos luego de que un grupo forzara la entrada al lugar, el gremio Suteba Merlo decretó un paro distrital de 24 horas que se cumple este miércoles.

“El mayor desafío para la causa está puesta en hacer la Cámara Gesell, que primero requiere de la entrevista con una psicóloga para ver si están en condiciones de hacer el relato testimonial porque a veces los efectos del trauma pueden imposibilitarlo. Es decir, que primero van a tener un abordaje psicológico y estos profesionales dirán si están en condiciones de pasar a la Cámara Gesell”, dijo el fiscal del caso a la agencia de noticias Télam y pidió tranquilidad a las familias y mayor confianza en el trabajo judicial, en virtud de los destrozos registrados este martes durante una protesta en la puerta del jardín.

“Todo repercute en la casa de los chicos porque ese chico que está en un hogar atravesado por estas situaciones es el que tiene que venir a declarar en Cámara Gesell”, alertó el fiscal y añadió: “Confiemos que vamos a hacer lo que tenemos que hacer, pero que no prendan fuego el colegio porque eso no ayuda”.

Tras la primera denuncia y el audio de la mamá de un niño que concurre al jardín en un grupo de WhatsApp con el testimonio grabado de su hijo (donde cuenta que dos maestras y un hombre no identificado llevaban a los niños a un cuarto ubicado en el fondo de la institución donde, presuntamente, los abusaban previo hacerlos disfrazarse con unos trajes de sapo); los padres comenzaron a hablar con sus niños. Fue así que se sumaron nuevas declaraciones y de ahí las siete denuncias.

“Mi nena comenzó a contar cosas que me llamaron la atención, yo fui grabando esas cosas porque me parecieron raras. Me contó que iban para el fondo, que las llevaban para allá. El martes noté algo que me llamó la atención, le pregunté y ella empezó a contar todo. Contó que la tocaron y un montón de cosas más. Vamos al médico, pasamos por revisiones y fui a hacer la denuncia. Luego lo comenté en el grupo”, contó Janina, una de las denunciantes a Canal 9.

La mujer relató que el pasado lunes lograron acceder al aula donde los chicos referían que estaban los disfraces, “y ahí se encontraron los trajes que usaban” y que los chicos mencionaron a sus papás.

“Ayer, cuando recibí la foto de los trajes que encontraron las madres, se las presenté a mis hijos y ahí él empieza a relatar que ‘es un secreto’, que es el juego de la sapa y el sapo, y que el sapo y la sapa le hacen cosas y me cuenta que le tocaban partes íntimas, que lo manoseaban. Me contó que jugó varias veces con él, que se llevaba a otros nenes, que los hacía bailar, que a veces le hacía reír, pero que a veces le hacía doler, que lo lastimaban”, contó otra de las madres denunciantes, Sofía.

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