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domingo, 16 junio, 2024

Pedro Sánchez: «Necesitamos que cualquier negociación diplomática que se haga parta de la propuesta de paz que hizo Zelenski»

España preside este semestre el Consejo de la Unión Europea. Será la quinta ocasión. Todos los presidentes desde la adhesión, excepto Mariano Rajoy, han pasado por esta experiencia. El mandato de Pedro Sánchez arranca con la vista puesta en Ucrania, el destino de su primer acto como presidente, en plena crisis interna rusa y puede vivir un giro en un momento indeterminado, cuando se produzca la investidura del presidente surgido del 23J.

España estrena esta semana la presidencia del Consejo de la UE. ¿Qué tres prioridades que puedan palpar los ciudadanos se propone impulsar en este semestre?

Recuerdo las palabras de Úrsula von der Leyen, la presidenta de la Comisión Europea, cuando España se convirtió en el hub europeo para acoger y trasladar a todos los afganos y afganas que se evacuaron ante la llegada de los talibanes a Kabul. Entonces, la presidenta de la Comisión Europea dijo de España que estábamos representando el alma de Europa. En esa misma ocasión, trasladé a los españoles y españolas y sobre todo a la presidenta de la Comisión Europea, que España era europeísta y es europeísta no por necesidad, no por interés, sino por convicción, que estamos a las duras y a las maduras. En estos cuatro años creo que Europa ha dado un salto de gigante en su proceso de integración, pero tiene ante sí desafíos inmediatos, como la guerra de Putin en Ucrania que será mi primera prioridad. Dos. La desigualdad social que siguen viviendo y sufriendo buena parte de nuestras naciones. Y, finalmente, mi tercera prioridad es todo lo que representa la transición ecológica. España tiene una agenda muy ambiciosa para este segundo semestre del año, para nuestra presidencia rotatoria del Consejo de la Unión Europea, y centraría en varios aspectos nuestros objetivos. Uno. La autonomía estratégica, es decir, cómo reindustrialización el continente europeo en base a la transición ecológica y también la transformación digital en aspectos y en sectores como el agroalimentario, el tecnológico, el de la defensa. También el vinculado con la salud. Dos. El desarrollo del pilar social y la dignidad laboral y salarial de nuestros trabajadores. Y por último. la reforma del mercado energético, junto con la reforma de la gobernanza económica y fiscal. En el primer semestre del año 2024 se van a celebrar las elecciones europeas, con lo cual este segundo semestre de estel año debe concentrar buena parte del cierre de expedientes que han venido trabajando distintas presidencias antes.

La presidencia llega en plena guerra de Ucrania. Esta semana hemos visto la máxima debilidad de Putin mientras la UE rearma al régimen de Zelenski, ¿puede llegar la paz durante su mandato? ¿Piensa implicarse en este tema?

Esta presidencia está profundamente implicada con Ucrania, hasta el punto de que he querido que el primer acto de la presidencia rotatoria sea haber viajado a Kiev el sábado para visibilizar el apoyo sin fisuras de la Unión Europea a Ucrania en todos los ámbitos: militar, humanitario y económico. La guerra de agresión de Rusia contra Ucrania y sus consecuencias es una prioridad durante el semestre español. Reforzaremos el compromiso con la estabilización, la recuperación y reconstrucción de Ucrania. Estaremos al lado del pueblo ucraniano el tiempo que sea necesario. Sobre el intento de insurgencia que ha habido dentro de Rusia, claramente dos de los argumentos que se han utilizado han sido muy coherentes con lo que se ha venido diciendo desde fuera de ese régimen de Putin: que Ucrania nunca iba a atacar a Rusia y que la OTAN no suponía un riesgo para la seguridad de Rusia. Lo que estamos ahora viendo es mucha confusión en la información. Tenemos que evaluar y seguir atentos a lo que está sucediendo dentro de Rusia, podemos concluir que hay una división dentro del régimen de Putin sobre la evolución de la guerra y la estrategia que se está siguiendo. Y finalmente, y esto es importante, no ha habido un rechazo social, al menos que se sepa, a ese movimiento de contestación a Putin y a su estrategia en Ucrania. Esta crisis no parece que se haya resuelto aún. Tanto Europa como el propio Zelenski siempre han abogado por la paz que tiene que ser justa y duradera. Y para que sea justa y duradera se tiene que respetar uno de los principales pilares del Derecho Internacional, que es la integridad territorial y la soberanía de las naciones a decidir libremente sobre su futuro, que es lo que está cuestionando ahora mismo.

«Podemos concluir que hay una división dentro del régimen de Putin sobre la evolución de la guerra y la estrategia que se está siguiendo»

 ¿La paz pasa por el plan del presidente Xi Jinping con el que usted habló hace unas semanas?

Todas las propuestas que se hagan en favor de la paz son bienvenidas. Pero hay que recordar que aquí hay una víctima y hay un agresor, que hay un agredido y hay un agresor. El agredido en este caso es Ucrania y el agresor es Putin. No tenemos nada contra Rusia y contra el pueblo ruso, pero sí tenemos todo contra alguien que está tratando, como han hecho en el pasado otras grandes potencias, de plantear una vía imperialista, de ansias de anexión territorial de naciones que son libres y soberanas para decidir sobre su futuro a partir de ahí. Necesitamos que cualquier negociación diplomática que se haga parta de la propuesta de paz que hizo el presidente de Ucrania a finales del año pasado en el marco del G20 en Bali.

Durante estos seis meses hay en la agenda europea dos asuntos especialmente cruciales para España: la reactivación de las reglas fiscales y la reforma de la regulación del mercado de la energía. ¿Cuáles son sus líneas rojas en estos temas y qué podemos esperar de avances en este semestre?

En las reglas fiscales, es evidente que después del shock de la pandemia y ahora también de la guerra, tenemos que encontrar una senda de consolidación fiscal para que las cuentas públicas cuadren. España lo está haciendo, tanto desde el punto de vista del déficit público como desde el punto de vista de la deuda pública. Pero esas reglas fiscales también se tienen que alinear con nuestros objetivos de transición ecológica, de transformación digital y lucha contra la desigualdad social. Es decir, que el Nuevo Pacto de Estabilidad y Crecimiento no frene el crecimiento económico, sino que abone e impulse ese crecimiento económico más sostenible. Y desde el punto de vista de la reforma del mercado eléctrico, todos somos muy conscientes de que es un mercado que ahora mismo, con las actuales reglas, no funciona, es disfuncional, no responde al estrés que está provocando esta guerra en los precios energéticos. Lo que es claro es que tenemos que reformar esas reglas y que tenemos además que impulsar el despliegue de las energías renovables, como estamos haciendo en España, porque son energías mucho más competitivas desde el punto de vista financiero que nos pueden permitir no desindustrializar Europa, que es lo que nos ha sucedido durante estos últimos años, sino reindustrialización con buenos precios de la energía.

Y eso, ¿cómo se consigue?

En España, en buena medida, grandes empresas, por ejemplo, que se han instalado o que permanecen, se mantienen no solamente por los fondos europeos, sino sobre todo porque tenemos unos precios de la energía mucho más competitivos que el resto de los países europeos. Y eso tiene que ver con la penetración de las energías renovables y la apuesta por la transición ecológica y con una intervención, digamos única, que se ha permitido a la Península Ibérica como consecuencia de la falta de interconexiones que tenemos con el mercado energético europeo. Si uno mira ahora mismo la composición del crecimiento económico en nuestro país, fundamentalmente se explica por el buen comportamiento del sector exterior. Y cuando hablo del sector exterior estoy hablando fundamentalmente de la exportación de servicios, que se está comportando de manera extraordinariamente positiva, sobre todo y ante todo, por estas ganancias de competitividad que sobre todo vinculo con el precio de la energía.

«Después del shock de la pandemia y ahora también de la guerra, tenemos que encontrar una senda de consolidación fiscal»

 ¿El gran problema en esta reforma eléctrica es lo que podríamos llamar la isla nuclear francesa?

 No diría tanto. Cada país tiene su política energética. Es verdad que cuando hablamos de una solución única a nivel europeo es complicado, porque la realidad energética de los países es muy diversa, es muy, muy dispar. En la Península Ibérica, por ejemplo, tenemos menos de un 5% de interconexiones eléctricas con el resto del continente europeo. Y eso nos hace ser una suerte de isla energética. Eso ha tenido una parte positiva que nos ha permitido intervenir en el mercado, lograr la solución ibérica y reducir el coste de la factura energética para empresas, industrias y familias. Pero, como bien indica hay una pugna. Necesitamos mejorar nuestras interconexiones eléctricas y energéticas, sobre todo para que esta apuesta que estamos haciendo por el hidrógeno verde, no solamente España sino también juntamente con Portugal, pueda garantizar la seguridad energética no solamente de la Península Ibérica, sino del conjunto de Europa, que es lo que nos está demandando principalmente países como Alemania y otros que están tanto en el norte como en el este de la UE. A partir de ahí, más allá de esta composición tan dispar que hay de las realidades energéticas, del mix energético que tenemos en Europa, lo que sí que tenemos que ser conscientes es de que España tiene una gran oportunidad en la energía solar y en la energía fotovoltaica y que, por tanto, no podemos dar pasos atrás. Creo que, además de un nuevo funcionamiento y reglamento del mercado energético, que claramente es disfuncional, tenemos que continuar apostando por las energías renovables y no dar marcha atrás.

Usted forma parte de la minoría socialdemócrata en la UE, pero mantiene una muy buena relación con la actual presidenta de la Comisión, Úrsula von der Leyen del Partido Popular, ¿cree que debería renovar tras las elecciones europeas del año que viene?

 A mí me parece que ha sido y está siendo una gran presidenta de la Comisión Europea. Gracias a Úrsula von der Leyen, a su liderazgo, hemos logrado unos fondos europeos que representan mucho más allá de los 140.000 millones de euros. Representan un impulso de federalización de lo que lo que es el proyecto europeo, porque estamos mutualizando deuda los 27 Estados miembros y, por ejemplo, en el ámbito de la política energética, estamos dando pasos hacia esa reforma del mercado eléctrico o la aprobación de la solución ibérica. Ha sido y está siendo una gran presidenta de la Comisión Europea. En este semestre tenemos fijados dos objetivos importantes: cerrar los acuerdos de libre comercio con Chile y México y seguir avanzando en el Mercosur. Ella ha comprendido y ha visto la importancia para Europa de esa relación privilegiada que tenemos con la América Latina y el Caribe. En Europa, España se le ve como un socio leal, como un socio constructivo, como un socio que efectivamente defiende sus intereses, como no podía ser de otra manera, pero que lo hace no desde la crítica, sino desde la propuesta.

«Ursula von der Leyen ha sido y está siendo una gran presidenta de la Comisión Europea»

 Las elecciones españolas del 23J que irrumpirán en esta presidente ¿Son también cruciales para el proyecto europeo?

Tenemos que entender que la actual guerra no es solamente contra Ucrania, sino también un intento de debilitar el proyecto europeo como un proyecto de libertades, de democracia, de igualdad, de diversidad, de derechos. En definitiva, ¿qué es lo que tenemos que hacer? No es debilitar ese proyecto, sino fortalecer su integración. No es disgregar territorios, es fortalecer lo que es la Unión Europea. Y en eso también nos separa la aproximación que tiene la derecha, la ultraderecha. La Unión Europea no es un mero sumatorio de 27 realidades que representan los Estados miembros. La Unión Europea es algo más y en ese algo más está el impulso federal que le está dando este Gobierno con sus propuestas, por ejemplo, en el ámbito de los fondos europeos o en otros aspectos, como pueda ser la reforma del mercado energético. Los años que vienen van a ser años apasionantes desde el punto de vista de la construcción europea, porque vamos a tener que afrontar el debate sobre la integración de Ucrania en Europa, la integración de otros países de los Balcanes occidentales, y eso afecta a la consolidación de un gran proyecto que va a suponer tener más de una treintena de Estados miembros dentro de la Unión. ¿Cómo mejoramos nuestra toma de decisiones para hacerla más ágil y eficiente? Y también cuántos recursos económicos vamos a tener a disposición para impulsar esa transición ecológica, esa transformación digital desde una perspectiva humanista y también de hacer frente a la cohesión social y territorial del continente europeo. Necesitamos un gobierno pro europeo, no gobiernos, en este caso de cara al 23 de julio, que se alineen con otras naciones que tienen gobiernos abiertamente contrarios al proyecto europeo.

«Nos jugamos la consolidación de un gran proyecto que va a suponer tener más de una treintena de Estados miembros dentro de la UE»

¿Qué consecuencias tendría en la UE un gobierno PP-Vox?

Sería una gran pena para España porque perderíamos muchas posiciones y muchas oportunidades. Y sería también una pena para Europa, porque claramente España, a diferencia de lo que está pasando con otras grandes naciones, en Europa estamos siendo el contrapunto de una visión y una aproximación transformadora y progresista de los grandes debates que ahora mismo conforman la conversación global. Y ver, que un partido como la ultraderecha, que abiertamente dice que no a la Agenda 2030 y además lo pone en un cartel tirándolo a la basura junto con el LGTBI o con la igualdad de género, ¿pueda formar parte del Gobierno y representarnos en Bruselas? Pues a mí me parece que sería un retroceso inaceptable, para nuestro país con todo lo que tenemos que ganar. Pero, evidentemente, los momentos en los que uno tiene la capacidad de ganar muchas cosas también puede perderlas. Y es al final lo que nos jugamos el 23 de julio. ¿Por qué el 23 de julio? Bueno, pues la democracia es la democracia y la democracia nos sitúa a todos ante la responsabilidad de optar por, por, por la mejor, digamos, el mejor camino que tiene que emprender España a partir del 23 de julio y en ese sentido, yo estoy confiado en que mayoritariamente la sociedad pues optará por cuatro años más de avances y no por retrocesos nos puedan llevar a 20 años atrás.

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