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lunes, 17 junio, 2024

Cómo es la candidata en Cannes, con un tango de Gardel y Lepera

Es la nueva comedia de Aki Kaurismäki, «Fallen Leaves». Asiduo invitado al Festival, nunca ganó la Palma de Oro…

Carlos Gardel canta un tango de su autoría y de Alfredo Lepera en Fallen Leaves, de Aki Kaurismäki, que se convirtió a la fecha en la gran favorita para ganar la Palma de Oro el próximo sábado.

Quienes siguen al director finlandés de El Havre y Un hombre sin pasado saben, conocen el gusto del finlandés por nuestro tango, y nuestro fútbol. No hay menciones a Maradona aquí, como las hubo en anteriores realizaciones de Kaurismäki, pero se escucha a Carlitos entonar Arrabal amargo.

El tango no es lo único que distingue al cine de Kaurismäki. Es de los pocos directores de los que uno ve un fotograma de alguna película, y reconoce que es suya. Los colores, la escenografía, las sombras y hasta las actuaciones son marcas estilísticas del finlandés.

Insólito. Un hombre de seguridad detiene a Aki Kaurismäki, que no viste de smoking, en la alfombra roja de su propio filme. Foto Reuters

Insólito. Un hombre de seguridad detiene a Aki Kaurismäki, que no viste de smoking, en la alfombra roja de su propio filme. Foto Reuters

¿Otro director con condiciones similares de autoría? Wes Anderson, de quien aquí se verá, también en competencia, Asteroid City, de la que hablaremos mañana.

Kaurismäki y Wes Anderson: únicos

Los personajes de Kaurismäki son solitarios, les suele ir mal económicamente y viven en situaciones precarias. Ansa y Holappa son de la clase trabajadora, y terminan por distintas circunstancias despedidos de sus empleos, ella del supermercado y él de su labor como metalúrgico.

Alma Poysti, Kaurismäki y Jussi Vatanen, los protagonistas de esta bellísima comedia de sabor algo agridulce. Foto EFE

Alma Poysti, Kaurismäki y Jussi Vatanen, los protagonistas de esta bellísima comedia de sabor algo agridulce. Foto EFE

Melancólico y sensible, el director los hará cruzar sus caminos y las casualidades y la mala suerte estarán en conjunción cuando Holappa pierda el papelito con el número de teléfono de la mujer de la que ni siquiera sabe su nombre. Lo hace en la puerta del cine al que fueron a ver The Dead Don’t Cry, de Jim Jarmusch, y las humoradas de Kaurismäki están a la orden del día, con tributos a Bresson o Chaplin.

El mundo de Kaurismäki es único e irrepetible, se cuelen o no noticias de la guerra en Ucrania -por radios de los años ’50: ese look tan característico de sus filmes, aunque transcurran en una Helsinki presente e irreconocible.

No es la primera vez que el realizador finlandés incluye un tango en sus películas. Foto Reuters

No es la primera vez que el realizador finlandés incluye un tango en sus películas. Foto Reuters

De los habitués de Cannes, Kaurismäki -como Marco Bellocchio- nunca ganó la Palma de Oro. Quién sabe, en una de ésas este año se le da. O sea, se la dan.

Difícil que ocurra los mismo con Jessica Hausner y su Club Zero, aunque tal vez sea del gusto de Ruben Östlund, el Presidente del Jurado de este año, que también integra nuestro compatriota Damián Szifron.

Ksenia Devriendt, Luke Barker, la directora Jessica Hausner, Mia Wasikowska y Florence Baker, en la alfombra roja. Foto  AFP

Ksenia Devriendt, Luke Barker, la directora Jessica Hausner, Mia Wasikowska y Florence Baker, en la alfombra roja. Foto AFP

Al director, que en los últimos seis años le entregaron dos Palmas de Oro, por The Square y El triángulo de la tristeza, le agradan las situaciones que sorprenden, los personajes ciertamente no extraordinarios, pero que se (re)descubren a sí mismo haciendo acciones impensadas.

Y mucho de ello hay en Club Zero. Una maestra llega a una escuela de clase alta para instruir a sus alumnos en los beneficios de la “alimentación consciente”. La señorita Novak (Mia Wasikowska, algo irreconocible está la Alicia en el País de las maravillas de Tim Burton) le explica que, si comen menos, será mejor para el planeta, para su propia salud física, mental y espiritual, se sentirán más libres y menos dependientes del consumismo.

La australiana Mia Wasikowska, varios años después de ser dirigida por Tim Burton en

La australiana Mia Wasikowska, varios años después de ser dirigida por Tim Burton en «Alicia…». Foto EFE

Todo bien, hasta que comienza a estar todo mal. Elsa, por ejemplo, tiene un desorden alimenticio, y mientras su madre tampoco casi prueba bocado y se los da a su perrito Beagle, no es lo mismo comer y vomitar, y luego comerse el vómito.

No, eso no lo hace el Beagle. Lo hace Elsa.

El filme de la realizadora austríaca tiene escenas de desorden alimentario fuertes. Foto AFP

El filme de la realizadora austríaca tiene escenas de desorden alimentario fuertes. Foto AFP

La película habla de las manipulaciones de unos y otros, en una etapa de la vida como la adolescencia en la que todo parece posible de suceder. La directora austríaca de Little Joe, que también compitió en Cannes, hace que sus personajes declamen más que hablen. Todo parece demasiado estudiado, cuidado, en una obra cuyo tema, con otro abordaje, podría acercar al espectador, en lugar de distanciarlo.

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