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lunes, 17 junio, 2024

Mientras el gobierno espera ayuda de Brasil, el equipo de Lula se va a Japón


El ministro Haddad no vendrá a la Argentina y asistirá a la cumbre del G7. El Gobierno busca financiamiento al comercio con el país vecino.

Después del pedido de Alberto Fernández, Lula volvió a mostrarse cauto sobre una posible ayuda económica a la Argentina. El Gobierno esperaba esta semana el desembarco de una misión de ese país para avanzar en un acuerdo que alivie el uso de dólares en el comercio bilateral, pero el ministro de Economía de Brasil, Fernando Haddad, fue enviado a la cumbre de los países más poderosos del planeta (G7).

«Haddad va a estar en Japón toda la semana por las reuniones del G7», fue la información que recibieron desde Brasil en despachos oficiales. La decisión de Lula supone un cambio de planes después de la fallida cumbre en Brasilia, donde Fernández aseguró haber alcanzado un acuerdo para que «la semana entrante (por esta semana) el equipo del ministro (Fernando) Haddad con el de (Sergio) Massa ya se reúnan para ver cómo podemos concretar esas cosas».

El Gobierno organizó ese viaje relámpago en respuesta a la corrida cambiaria de fines de abril, que disparó el blue a cerca de $ 500 y aceleró la pérdida de reservas. El Presidente, Massa y Daniel Scioli trataron de destrabar el crédito a las exportaciones de Brasil a la Argentina y postergar así el uso de dólares. Lula se mostró dispuesto a interceder ante el FMI para ayudar a Fernández, pero sumó a un actor inesperado en el radar: los BRICS.

La idea del líder del PT es que el nuevo banco del bloque comercial otorgue las garantías que necesita el Banco Nacional de Desarrollo (BNDES) de Brasil para autorizar la financiación, en reales, de las exportaciones de ese país a la Argentina. De esa forma, Lula involucró a China en la negociación de un paraguas financiero para cubrirse del riesgo de que los importadores argentinos no puedan cancelar los dólares adeudados.

«Estan negociando la garantía de los BRICS», indicaron desde el Ministerio de Economía. Fuentes de la embajada de Brasil, en tanto, no hicieron comentarios ante la consulta de Clarín.

En realidad, Brasil posee su propio Fondo de Garantía de Exportaciones (FGE) para asegurarse contra riesgos. Massa apuntaba a que ese organismo, gestionado por el BNDES y con un activo en torno a los US$ 8.400 millones, financie el gasoducto en Vaca Muerta. También se habló del comercio bilateral, pero Argentina no cumpliría los requisitos y Lula enfrenta críticas internas por haber financiado a tasas favorables a otros países en su primer mandato.

A todo esto hubo fuertes críticas de la prensa brasileña ante esa posibilidad.

En ese marco, los exportadores brasileños enfrentan dificultades crecientes para comerciar con la Argentina. Por empezar, tienen que esperar la aprobación de permisos de 180 días, mientras notan un incremento en las operaciones autorizadas en yuanes por el swap con China. El gigante asiático le quitó mercado a Brasil y hoy es el segundo mayor exportador a la Argentina con el 18% de participación, por detrás del 24% que representa el país vecino.

Por otra parte, las empresas en Brasil se quejan del incremento de la deuda comercial que mantienen los importadores argentinos con ese país y las dificultades para girar divisas por las restricciones cambiarias. «Si querés retirar fondos de Argentina, tenés una tasa de impuesto del 60%, lo que hace que las empresas comiencen a comprar bienes raíces en Argentina, es casi una agencia inmobiliaria en Argentina», reconoció un funcionario brasilero a O´Globbo.

Si bien Fernández debió regresar la semana pasada «sin dinero», como reconoció irónicamente Lula, la amenaza china mantiene abierta las negociaciones. Argentina representa un destino clave para los poderosos industriales de Sao Paulo. En el primer trimestre, Brasil exportó US$ 4.000 millones a su principal socio del Mercosur. «Si caen las exportaciones, va a golpear la producción de Brasil», dijo un empresario local.

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