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sábado, 22 junio, 2024

Qué fue de la vida de Julio César Bayón, el campeón del mundo olvidado del Sub-20 de Qatar 1995

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No dudó Julio César Bayón, la frase le salió del alma. Aún hoy, 28 años después, no sabe bien por qué hizo lo que hizo. Un impulso lo asaltó cuando la puerta del ascensor del lujoso hotel de Doha se abrió y observó a los juveniles Raúl González Blanco (sí, el de Real Madrid), a Iván De la Peña (el de Barcelona) y al entrenador Andoni Goikoetxea. La escena transcurrió en abril de 1995, un día antes de la semifinal del Mundial Sub-20 entre Argentina y España, el gran animador del torneo, el que no paraba de golear. En silencio, los cuatro subieron un par de pisos hasta que el argentino llegó a destino. «Con este equipo juegan muy lindo, es verdad, pero la patada que le pegaste a Maradona fue de mala leche», le dijo Bayón a Goikoetxea, aquel marcador central de Athletic Bilbao que le quebró el tobillo izquierdo a Diego en 1983. Y el chico argentino de 19 años se bajó dejando tensión en el aire.  

«Me nació decirle eso porque en la previa teníamos presente la patada a Maradona. España era un equipazo, todos lo elogiaban, y nosotros le pudimos ganar 3-0. Bajamos al cuco», recuerda Bayón desde Catamarca, su lugar en el mundo.

Conviene repasar la historia de Julio César Bayón, el Emperador. Desde pequeño jugó en Defensores del Norte, el equipo de su barrio, El Piloto, ahí en el corazón de San Fernando del Valle. Con 15 años debutó en Primera en la Liga Catamarqueña. Una tarde, lo invitaron a hacer una prueba para Rosario Central: un cazador de talentos estaba en la zona. «Primero jugaban los categoría 73 y 74; después, los 75 y 76, entre los que estaba. Yo fui antes para ver el primer partido y me metieron porque faltaba gente. Tuve suerte. La prueba fue en enero y en febrero ya estaba viviendo en la pensión de Central», le señala a Clarín.

En poco meses en Rosario, Bayón pasó de jugar en la liga local para hacerlo en AFA. Aunque le costó la adaptación. «Cuando llegué, un tipo me dijo que si no aumentaba 12 kilos no podía jugar. Era muy flaco. En tres meses, con gimnasia y vitaminas, me pude poner a la par de mis compañeros«, explica. Y sigue: «Al poquito tiempo me cita Mostaza Merlo para unos amistosos con la Sub-20 y después quedé afuera del Sudamericano 1995, ya con José Pekerman como entrenador».

La carrera futbolística de Bayón estaba en franco ascenso. Debutó en Rosario Central el 12 de marzo de 1995 en el empate 1-1 en Jujuy entre Gimnasia y Esgrima. Pedro Marchetta era el entrenador. Disputó el clásico contra Newell’s de la fecha 5. Ahí lo fue a ver el Profe Salorio. Y fue citado para participar el Mundial de Qatar 1995, en el que jugaría 4 partidos y se colgaría la medalla de oro. «No llegué bien desde lo físico y allá tuve que hacer mucha kinesiología. Pero lo disfruté. En Central, para jugar me prestaban botines el Kily González y Darío Scotto y cuando llegamos a Doha firmé contrato con Adidas y me dieron 8 pares. Fue una locura», asegura. 

-¿Ganaron bien ese Mundial?

-Sí. Tuvimos un reunión después de que nos ganara Portugal en la zona de grupos y desde ahí mejoramos. Le ganamos en semifinales a España, que tenía un equipazo, y a Brasil en la final. No es poco.

-¿Cuáles fueron los mejores jugadores del equipo?

-A mí me gustaba Walter Coyette, esa manera de llevar la pelota era un locura. La rompió. Después, Panchito Guerrero hacía mucha diferencia cada vez que entraba y Juampi Sorín ya tenía mucha presencia, lo mismo que Sebastián Pena.

Bayón regresó campéon a Rosario y siguió teniendo minutos en el Canalla: en total disputó 6 partidos. El porvenir le hacía lindos guiños. Jugó en el histórico triunfo de San Lorenzo en el Gigante de Arroyito con el gol del Gallego González. «Fue el gol en contra que más me dolió en mi carrera porque nos perdimos un premio bárbaro. Yo no tenía contrato y solo cobraba viáticos, más un plus por partido jugado. Ese día teníamos un extra que venía desde La Plata. Con el gol del Gallego se me fueron algunos dólares», cuenta entre risas Bayón.

Luego de ese primer semestre brillante de 1995, a Bayón lo afectó mucho la salida de Marchetta de Rosario. Ángel Tulio Zof, el nuevo entrenador, lo bajó a la Reserva que comandaba Edgardo Bauza. A fin de año, quedó libre. «Por un convenio, me tuve que volver a Defensores, mi club de origen en Catamarca. Jota Jota López, que era el ayudante de Marchetta, me llamó para ir a Racing. Pero en Defensores me pidieron 40.000 dólares para dejarme salir y yo no tenía esa plata», recuerda el Emperador.

Los que vendrían serían los días más difíciles para Bayón y no solo en lo futbolístico. Luego de recuperar el pase tras un breve juicio, cerró de palabra su incorporación a Gimnasia y Tiro de Salta. Pero para no quedar parado un par de meses, se sumó a Salta Norte para disputar un torneo regional. Y en un juego en Andalgalá sucedió la jugada que cambió su carrera

«Me hicieron una falta y me caí con la pelota cerca del pecho. Cuando la agarro con las manos, ya en el piso, veo que me viene un patada. Mi fisuraron el cráneo. Era un sábado. Me desperté el martes en terapia intensiva«, cuenta.

Esa lesión lo tuvo más de 12 meses en rehabilitación. «La gente del club se portó muy bien conmigo porque me llevaron a Córdoba para que me atiendan. El médico decidió no operarme y esperar a que cicatrice solo. Algunas secuelas aún tengo: no puedo estar mucho en el calor porque se me ablanda toda la zona del cráneo», sigue el relato.

-¿Te lo cruzaste alguna vez al que te pegó? ¿Te quedó rencor?

-No, para nada. Sé que vive en un pueblo de por acá. Una vez quisieron cruzarme en una radio, pero para qué. Era un tipo más grande y tenía fama de áspero. Ya en el partido de ida, en nuestra cancha, me había metido un par de patadas.  

Bayón, con la 16, festejando el campeonato en Qatar.

Bayón, con la 16, festejando el campeonato en Qatar.
La vida siguió para Bayón. Después de más de un año de recuperación, fue a probar suerte a Chile y luego jugó en El Porvenir y en Deportivo Armenio. Cansado del modo de vida en Buenos Aires (lo intentaron asaltar en dos oportunidades), a los 28 años regresó a Catamarca para nunca más moverse. En su tierra jugó, entre otros, en Obreros de San Isidro, Villa Dolores, Valle Viejo, Américo Tesorieri y se retiró San Martín del Bañado, en 2021, a los 45 años

-¿Cómo es tu vida ahora, Julio?

-Vivo en Catamarca y desde hace 17 años soy el encargado del parque automotor del Tribunal de Cuentas. Manejo 6 camionetas y 2 motos, más los choferes. Me gusta lo que hago. Tengo 6 hijos y 5 nietos y trato de disfrutarlos todo lo que puedo.

-¡Seis hijos!

-Sí, y el pequeño problemita es que son con 5 mujeres distintas. Pero por suerte me llevo bien con todos. Se llaman Giuliana, Ezequiel, Karen, Juliana, Nazarena y Zoé.

-¿Pudiste hacer diferencia con el fútbol?

-Plata no hice. Me di algunos gustos como comprarme un auto y una moto. Ahora estoy pagando en cuotas una casa que saqué por el Gobierno Provincial. No me puedo quejar.

Al repasar la lista de los campeones en Qatar 1995, el nombre de Bayón es el que menos resuena. No hizo una carrera tan renombrada como el resto de sus compañeros, aunque él prefiere no ponerle el mote de exitosa. «Si me comparás con Juampi Sorín, con Lombardi, con Sebastián Pena o con cualquiera de los chicos, sí se podría decirse que hice menos carrera, o que tuve menos éxito. Pero yo tuve muchos compañeros en las Inferiores de Rosario Central que no llegaron ni a entrenar con Primera y que ahora no la pasan tan bien. Yo elijo ver el lado positivo«, explica el ex mediocampista. 

También se podría señalar que Bayón es el campeón olvidado. Aunque lo más exacto sería explicar que es olvidado para los grandes medios de la Capital Federal y Gran Buenos Aires porque en Catamarca, su tierra, el Emperador siempre está presente. «Me hicieron hace poco un partido despedida e incluso me dijeron que iban a tratar de ponerle mi nombre a alguna de las tribunas del estadio Bicentenario, aunque supongo que eso puede ser también un tema político», dice. Y aclara: «Soy el único campeón del mundo de la Provincia».

-¿Tenés pensado ir a ver algún partido del Mundial? ¿Los invitaron como campeones?

-Algo se habló en el grupo que tenemos, pero después nadie dijo más nada. Para mí sería un honor poder ir a ver algún partido y saludar a Mascherano. Otra cosa que me gustaría es volver al Predio de Ezeiza y darle la mano a Messi. Ojalá algún día se dé.  

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