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viernes, 21 junio, 2024

Pablo Solari, mano a mano con Clarín: «River es un equipo con mucho carácter y que va siempre al frente»

-¿Fue penal?

-Sí. El contacto está, fue fuerte y para mí es penal. Por ahí, él (Agustín Sández), al querer rechazar, no me ve a mí. Pero llegué yo antes a la pelota. Y el penal estuvo muy bien cobrado.

No más palabras, señor juez. A casi una semana del Superclásico que River le ganó a Boca en el Monumental, tras un penal convertido por Miguel Borja, el protagonista de la jugada que generó discusiones, Pablo Solari, le confesó a Clarín lo que sintió en el momento en que recibió el golpe del defensor de Boca. Y a su alegato, añadió: “La reacción de los jugadores de Boca fue una evidencia. Se agarraban la cabeza, hasta ellos se dieron cuenta de que había sido penal”. Es más: hasta mostró las pruebas. Todavía tiene en la pantorrilla derecha los raspones de la patada del lateral izquierdo de Boca.

Desde el domingo pasado, Solari vive un cuento maravilloso. De chiquito veía los River-Boca junto a su papá y toda su familia, fanática de River. Y soñaba con jugar alguno un día. A ellos no solo les regaló la emoción de haber sido protagonista del partido, sino también el haber estado en la cancha para poder emocionarse en el lugar de los hechos. “Mi familia estaba muy emocionada por cómo se dio todo, ganar un Superclásico, y vivir la locura que se vivió el domingo, estaban muy contentos. Mi papá es hincha de chico y fue la primera vez que vio un Superclásico en cancha, fue muy emocionante para él, para mi mamá, estoy muy feliz por ellos”, admitió el delantero que tiene los nombres (Pablo César) de Aimar, en honor al Payasito, y un apellido ilustre (Solari) en la historia de River, aunque no lo une ningún parentesco al Indio Jorge y al Indiecito Santiago.

Pablo Solaridisputa el balón con Valentín Barco. Foto: EFE/Juan Ignacio Roncoroni

Pablo Solaridisputa el balón con Valentín Barco. Foto: EFE/Juan Ignacio Roncoroni
-¿Cuántas veces soñaste con jugar un Superclásico?

-No te imaginás, es algo increíble y encima cómo estaba el estadio, se sentía una locura increíble, ni en mi mejor sueño hubiese imaginado un partido así y ser protagonista. Fue terrible lo que se vivió. Ya antes del clásico se percibía un clima que era muy emocionante, nunca lo había vivido antes. Estamos agradecidos a los hinchas por todo el apoyo que nos dan, hay 83 mil personas todos los partidos. Y ganarlo de la manera que lo ganamos fue increíble.

-¿Y qué fue lo qué te generó más emoción?

-Que terminé abrazado a Enzo Pérez, a Armani, a Nacho Fernández, son todos jugadores que veía del otro lado, que admiraba y no me imaginaba estar al lado de ellos como lo estoy ahora. Es muy fuerte.

-¿Todavía lamentás la jugada de la pelota que pegan en el palo?

-Y… hubiera sido tremendo hacer un gol. Pensé que entraba igual y creo que mucha gente también lo pensó, pero pasó toda la línea y salió. Por suerte después lo ganamos.

Palo y afuera. Pablo Solari se lamenta tras una oportunidad perdida. Foto: REUTERS/Agustin Marcarian

Palo y afuera. Pablo Solari se lamenta tras una oportunidad perdida. Foto: REUTERS/Agustin Marcarian
-Ahora te tocó jugarlo, pero antes lo vivías como hincha. ¿Qué recuerdos tenés del Superclásico? ¿Con cuál te quedás de los que viviste como hincha?

Tengo muchos recuerdos de Superclásicos, pero me quedo con el 2 a 0 de la ida de las semifinales de la Copa Libertadores de 2019, con goles de Borré y de Nacho.

-¿Estuviste en la cancha?

-No, no estuve en la cancha, pero, además de la final de Madrid, ese es uno de los mejores recuerdos que tengo de un clásico por cómo jugó el equipo. Fue muy superior y mereció hacer muchos más goles. A la cancha, había venido una sola vez cuando me probé de chico en River, un partido que perdimos 2-1 con Lanús y el gol de River lo hizo el Ogro Fabbiani.

A los ocho años, acompañado por su papá Víctor, Solari se probó en River pero finalmente la prueba quedó en la nada. Se trató de un proceso de reclutamiento que se truncó en medio del cambio de mando presidencial luego de la salida de José María Aguilar y la llegada de Daniel Passarella, a fines de 2009, y los cambios del plantel de técnicos y coordinadores de Inferiores.

Pablo Solari, la banda roja en la sangre. Foto: Marcelo Carroll

Pablo Solari, la banda roja en la sangre. Foto: Marcelo Carroll
Pero las vueltas de la vida lo pusieron el lugar en el que siempre soñó e imaginó. Y en el que también deseaba su abuela materna, Elva, con la que se crió y que falleció hace poco. “Fue imposible no recordar a mi abuela porque ella quería que que cumpliera lo que estoy cumpliendo hoy, así que esto es para ella y toda la gente de Arizona que siempre me apoya”, expresó, emocionado, el puntano.

Solari no se quiere quedar solo con el triunfo en el Superclásico y –como todo River- va por más. Ahora se viene un duelo bravo ante Talleres, club que le trae recuerdos porque pasó por sus Inferiores. Y allí lo hicieron extremo, su posición actual.

-¿Será especial ese partido para vos?

-Sí, le tengo un cariño especial y me alegra su presente. Talleres viene muy bien, es un equipo duro y va a ser un partido complicado.

-¿Si le ganan a Talleres definen el campeonato?

-No, falta. River siempre es candidato, pero tenemos que ir partido a partido. Hay que llevarlo con calma, también está la Copa. Paso a paso. Para cumplir objetivos que tenemos planteados porque este club es lo más grande y exige. Pero en Córdoba vamos a tener el apoyo de nuestros hinchas y eso va a ser bueno para nosotros.

Pablo Solari, un revulsivo en el River de Demichelis. Foto: EFE/Juan Ignacio Roncoroni

Pablo Solari, un revulsivo en el River de Demichelis. Foto: EFE/Juan Ignacio Roncoroni
-Y el otro objetivo es, seguramente, enderezar el rumbo en la Copa Libertadores para poder clasificar a octavos de final…

-Sí, claro. Tuvimos un duro golpe en Brasil que por ahí fue engañoso pero la verdad es que el equipo mostró carácter y dejó en claro de que está hecho en el Superclásico. Merecimos el triunfo contra Boca y nos sirvió para revertir lo que pasó contra Fluminense. Demostramos que un tropezón no es caída.

-¿Y de qué está hecho River?

-De que es un equipo con mucho carácter y que va siempre al frente. Y la pauta te la da que en el minuto 90 del Superclásico teníamos seis jugadores en el área rival más Palavecino que tira el centro. Esa es la imagen que siempre queremos dar, de ir para adelante y ganar. No siempre se puede jugar lindo, pero sí vamos a dejar todo por los hinchas como ellos también dejan todo por venir a alentarnos.

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