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lunes, 17 junio, 2024

Francisco Cerúndolo apostó por el césped y cosechó un título histórico para llegar entonado a Wimbledon


El porteño de 24 años se dio cuenta que podía rendir sobre una superficie siempre compleja para los argentinos y le dio frutos.

01/07/2023 13:53

Clarín.com Deportes Actualizado al 01/07/2023 16:43

Aquella frase se le atribuye a Guillermo Vilas pero en realidad el marplatense la tomó de Manolo Santana cuando el español ganó en Wimbledon en 1966 y dijo que “la hierba es para las vacas”. Esa frase habla de días en los que las fotografías todavía eran en blanco y negro y de cuando parecía imposible que un jugador nacido en el polvo de ladrillo pudiera dominar el césped.

Algunos años después el zurdo más diestro ganó el Masters y dos veces Australia en pasto y tres décadas más tarde fue el turno de Javier Frana, que se consagró en Nottingham. Luego pasaron más finales de Frana, David Nalbandian (la inolvidable de Wimbledon en 2002), Guillermo Cañas y Guillermo Coria. Ninguno pudo levantar una nueva copa de campeón pero ya había una certeza: al pasto sólo había que animársele. Eso hizo Francisco Cerúndolo y su apuesta dio sus frutos. De la mano del mejor tenis de su carrera que está jugando por estos días el número 1 de nuestro país, primero completó con cuatro puntos ganados el partido de las semifinales (suspendido el viernes) ante el estadounidense Mackenzie McDonald, al que finalmente venció por 2-6, 7-5 y 6-2, y más tarde llegó al título de Eastbourne tras la victoria por 6-4, 1-6 y 6-4 contra el también estadounidense Tommy Paul.

Hace ya dos años que Cerúndolo probó el pasto por primera vez. En 2021 fue a Wimbledon a jugar la clasificación y perdió contra el chino Zhang -el mismo al que derrotó en los cuartos de final de Eastbourne- por 7-6 en el cuarto set. Allí él mismo se dio cuenta de que tenía una facilidad bastante particular para adaptarse a una superficie muy diferente al resto de las del circuito. ¿Cómo lo hizo? Fundamentalmente contó con la ayuda innata de ser un chico muy descontracturado, muy suelto con su cuerpo, con flexibilidad y sin movimientos rígidos. Así como es muy visceral, en una cancha de tenis Cerúndolo fluye y tomó la adaptación al pasto con mucha tranquilidad y hasta con el entusiasmo que genera enfrentar nuevos desafíos.

Cerúndolo y su mamá María Luz. (AFP)

Cerúndolo y su mamá María Luz. (AFP)
Ya el año pasado aquella apuesta fue más fuerte. En lugar de jugar challengers fue directamente a los dos torneos ingleses anteriores a Wimbledon. En Queen’s volvió a jugar muy bien. En los octavos de final estuvo 4-2 arriba en el tercer set pero se le escapó ante Ryan Penniston que, como buen británico, lleva al césped en sus genes. Una semana más tarde, justamente Paul le ganó por 6-4 en el tercero en su debut en Eastbourne. ¿Y qué pasó en el All England? Tener enfrente a Rafael Nadal en la cancha central no lo amedrentó y sólo se inclinó ante el español en el cuarto parcial que iba ganando 4-1.

Llegó 2023 y otra vez el calendario lo llevó al césped para jugar de nuevo en Londres (victoria ante Paul en su presentación y derrota ante un muy buen jugador en la superficie como Grigor Dimitrov) y llegar a Eastbourne con las mejores sensaciones que se coronaron tras cuatro partidos y cuatro victorias festejadas en la intimidad con su mamá María Luz y su equipo de trabajo integrado por los entrenadores Kevin Konfederak y Nicolás Pastor y el fisio Mariano Gaute.

Se viene Wimbledon y Cerúndolo tendrá un debut que hoy, y a la vista de la actualidad de uno y otro, podría considerarse accesible aunque el portugués Nuno Borges llegó a las semifinales del challenger de Nottingham hace un par de semanas. Luego recién tocaría (otra vez) Paul en una hipotética tercera ronda. Después del viaje a Londres y, quizá, de un domingo sin nada de tenis, habrá que ponerse en «modo Grand Slam» para encarar el torneo más importante del mundo. Si bien hay mucho para mejorar en la superficie porque, como buen jugador de polvo de ladrillo que es, él todavía confía mucho en su paciencia para tener la pelota en juego desde el fondo de la cancha y no se anima tanto al «saque y red» o a atacar el segundo saque, a Cerúndolo lo avalan su versatilidad, su confianza, su fuerza que surge de sus piernas y de sus manos grandes que le permiten tener grandes impactos, su riesgo que toma en su juego y que le posibilita ser un protagonista permanente para jugar en tres o cuatro impactos cada punto y su devolución de saque que es inusual para un tenista argentino porque amortigua la pelota que viene muy rápida y la coloca donde quiere gracias a su empuñadura continental. Pero también ante Paul, un jugador muy agresivo al que no le gusta pelotear desde la base y que intenta subir en casi todos los puntos, mostró eso y algo más: desmistificó al césped. Que hace bastante dejó de ser sólo para las vacas.

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